Hoy es uno de esos domingos raros donde te levantas temprano como si te fuese a faltar día para hacer un millón de cosas pero en realidad no tienes planes y tú lo único que quieres es un abrazo... ese abrazo que te hace sentir en casa.
Hoy es de esos días en los que te levantas temprano, en los que todo parece estar bien pero poco a poco y sin querer se van amontonando los pensamientos, uno detrás de otro... y se van haciendo bola en la boca del estómago y no te dejan la cabeza en paz.Y en primer plano esas cosas que pensabas que metiéndolas debajo de la alfombra desaparecerían, esas cosas que creías que ya no te afectaban porque tú eres más fuerte y porque el tiempo todo lo cura. Pero te levantas un día y zas! en los morros.
Cómo me gustaría que me dejasen de importar personas que me han acabado demostrando que les di un lugar demasiado importante en mi vida, ojalá dejar de hacerme preguntas, ojalá me dejase de importar (afectar) lo que hagan, piensen o digan... Ojalá dejasen de importarme esas personas que desaparecen cuando su vida va mejor y dejasen de hacerme sentir idiota, otra vez.
Ojalá el futuro dejase de ser tan incierto y dejase de darme tanto miedo.
Ojalá todos y cada uno de esos pensamientos no salieran nunca de debajo de la alfombra

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