viernes, 31 de mayo de 2013

MASCAR CHICLE Y MIRAR AL HORIZONTE...

Hace unos cuantos años, a estas alturas de curso, mis nervios se debían a los exámenes finales y ahora se deben al "no saber qué pasará". Y yo que pensaba que una vez acabada la universidad mayo volvería a estar vivo.... ¡bendita inocencia!

Siempre me ha pesado la incertidumbre, soy de esas personas para las que la improvisación está genial pero no para ciertos temas. Así que cuando se acerca junio, el no saber si habrá gente para los intensivos de julio, el saber que hasta octubre nada de nada, y el no saber qué pasará entonces... me crea de todo menos seguridad.

Y si sumo el estar cansada, sentir que llevo unos años sacrificando cosas que los demás nunca se han planteado, que necesito mi propio espacio, que necesito mi propia vida, que lo de dormir y descansar ya lo he dejado para otra vida, que la última vez que me dijeron "ay pero qué buena eres y qué suerte tienen contigo..." respondí "no, lo que yo soy es gilipollas", que por cada cien veces que digo "si" una digo "no" y resulto ser una egoísta, que no puedo plantearme el independizarme porque no tengo una mínima estabilidad que me lo permita... pues tenemos como resultado un poquito más de ansiedad en el estómago. 

Últimamente tengo pocas ganas de nada, me cuesta la vida arrancar por las mañanas, tengo pocas ganas de hablar y mucho menos de dar explicaciones, salto a la mínima, como decimos en catalán "tinc la pell molt fina" (tengo la piel muy fina). Por mi mente pasa el carnet de conducir, otros idiomas, el BEC (Business English Certificate), el nivel D de catalán, el ELE (Español como lengua extranjera), retomar el euskera... pero no consigo ponerme con nada de ello. Además me he llevado alguna que otra decepción, intento no darle importancia pero es difícil olvidar como me han hecho sentir con su manera de actuar o sus palabras (o con lo que no han dicho) y ando digiriendo (claro que por suerte ahora digiero estas cosas mucho mejor que antes.¡Bien por mi!).

Estos dos años he avanzando todo lo que no había avanzado años atrás y es que ahora me permito (porque ahora sí creo merecerlo) soñar, disfrutar e incluso sentir. Pero sigo con una piedra bastante grande en el zapato y a veces cuesta mucho caminar. Es por eso que, aunque masque chicle mientras miro al horizonte para no marearme, necesito salir a coger aire de tanto en tanto, necesito quitarme los zapatos yo también. 

Hay qué ver... Qué será que sabiendo cuál es la solución somos incapaces de llevarla a cabo...

Pero que quede clara una cosa, yo sigo encima de la tabla, no me he bajado ni tengo intención... sólo es que a veces cuesta más que otras eso de mantener el equilibrio.




Sabré caminar mejor
si no pierdo el equilibrio
al chocar con tu recuerdo
clavándose como un vidrio

en medio de mis pulmones