domingo, 27 de abril de 2014

CARRETERA Y MANTA...

Como dice la canción, hoy me he levantado con la sonrisa puesta. No sé, será que llevo todo el fin de semana sola en casa, que ayer fue un buen día y que hace un día espectacular de primavera.

Trasnoché un poco así que no me he levantado excesivamente pronto, pero hoy no hay prisas y además, en esa cama se duerme tan bien... ¿Lo primero? Poner música, ¿lo segundo? Subirme a esa máquina del demonio para acabar dedicándole una gran sonrisa y un baile muy a lo Monica Geller al ver que ya son cinco menos y que el esfuerzo da sus frutos. 

¡Viento en popa a toda vela!

Y pasar el domingo en pijama, mi pijama favorito, uno de esos que yo llamo "pijama de chico pero no", la música sigue sonando, ahora una canción, ahora otra... y mientras voy bailando por casa muchas de ellas me llevan a pensar en lo ideales que son para subirse al coche, ponerlas a todo volumen y ponerse a conducir sin destino, sólo por el simple placer de sentirse libre".

En una de las canciones la escoba me hace de micrófono y en otra lo doy todo al más puro estilo Freddie Mercury con un rotulador en la mano... Who waaants to live foreveeeer!! Cerrar los ojos y dejar que la piel se erice mientras Wembley se viene abajo.

Y todo eso mientras mi mente sigue en la carretera, dentro de un coche, a veces conduciendo, a veces de copiloto. Recordando viajes en coche, imaginando otros nuevos.

No sé, quizás debería sacarme el carné.



You can be anything you want to be
Just turn yourself into anything you think that you could ever be
Be free with your tempo, be free be free
Surrender your ego - be free, be free to yourself

lunes, 21 de abril de 2014

CUANDO SIENTES QUE NECESITAS DOBLAR EL MAPA...

Hace un año, a estas horas, estaba en una casa de un barrio de las afueras de Madrid, cenando y tomando unos mojitos con una amiga y unas cuantas personas más, casi todos de diferentes partes de España e incluso algunos de otros lugares del mundo, personas que veía por primera vez. Unas horas más tarde, estaría un poco más a las afueras de Madrid, durmiendo acompañada de un gato que había decidido dormir a mi lado, apoyando su cabeza junto a la mía en la almohada, siempre que fuese a su casa. A estas alturas del año, Madrid ya era mi segunda escapada de dos mil trece después de Zaragoza. En verano llegaría la ruta por Italia.

Un año antes, por estas fechas, ya había estado en Madrid, estaba recién llegada de Elche, casi preparando las maletas para Zaragoza y con Liverpool en mente... y ni siquiera sabía que unos meses más tarde iría a Pamplona. Un no parar.

Este año aún no he cogido un tren o un avión a cualquier parte y la necesidad de salir de aquí se está convirtiendo en un nudo importante en el estómago. ¿Necesidad de escapar? Yo prefiero llamarlo "necesidad de coger aire y cargar las pilas" porque creo que llamarlo "no puedo más, necesito largarme al menos un par de días" suena muy desesperado.

En mente Valencia, un lugar que siempre me ha tratado muy bien y donde tengo grandes amigos. Un viaje que me apetece muchísimo, y es que ya van casi cuatro años sin bajar y creo que hay que ponerle remedio. Me apetecen los reencuentros, conocer a una personita, tomarme ese café pendiente y lo que surja... 

Hoy, a diferencia del año pasado, duermo en mi cama en Barcelona y sin la cabeza de un gato al lado de la mía en la almohada pero preguntándome si julio le vendrá bien a Valencia...