miércoles, 26 de julio de 2017

HAY PERSONAS Y PERSONAS BONITAS...

Ayer conocí a O, me dijeron que estaba muy nervioso pero a la vez muy contento por conocerme y lo primero que hizo al verme fue darme un abrazo y tratarme como si no fuese la primera vez que nos veíamos. Si él supiera que yo tenía esas mismas sensaciones... En parte algo nos conocíamos, mi madre lleva hablándome de él desde que lo conoció hace unos meses y él pregunta por mi todos los días que la ve. Sabe que soy profesora de inglés y yo sé que es un chico muy especial.

O tiene veintiún años e imagina que trabaja de payaso en un circo lleno de trapecistas, malabaristas y pequeños tigres. Su chica, además de ser su compañera de clase, es una de las trapecistas en ese bonito circo imaginario y O ya sabe como será su boda con ella porque si O tiene clara una cosa es que quiere casarse. Ayer O me enseñó como se maquilla un payaso antes de salir a actuar y yo le enseñé una de mis fotos favoritas en la que salgo con una nariz de payaso y una rosa hecha con globos. Me ha prometido un puesto en su circo y me encanta la idea! Y yo le he prometido que cuando el circo vuelva a mi pueblo iremos juntos.

Ayer O me enseñó más cosas de las que él pueda imaginarse y más de las que yo podría enseñarle jamás. O me enseñó que hay que permitirse soñar más porque soñar es una de las cosas más importantes que podemos hacer.

Ayer conocí a O... una de las personas más bonitas que he conocido nunca.

domingo, 8 de enero de 2017

Y ASÍ EMPEZÓ TODO...

Es curioso, yo digo que fue un día y tú que ese día ya era la segunda vez... ¿o es al revés?. Lo que sí que recuerdo es la sensación que tuve ese día, una sensación a la que es difícil ponerle palabras porque la venda de mis ojos no me dejaba ver más allá de aquella puerta. Sólo sé que era una sensación muy agradable y a la que no me negaba siempre que se me ponía delante la oportunidad. Recuerdo buscar miradas, recuerdo buscar sonrisas. Y sí, quizás aquel doce de abril fue el día del "y así empezó todo", la noche del veinte cogió carrerilla y el veintiuno...

Qué difícil contenerse las ganas, qué difícil no poder tocarte, qué difícil evitarnos cuando como dice la canción "te miro y tiemblo" y que bonito a la vez saber de esas ganas, de ser sólo los dos estando rodeados de gente, de esos sencillos roces que erizan la piel. Qué difícil no querer hacer daño.

Ojalá pudieras verte a través de mis ojos, ojalá pudieras ver lo bonito que es mirarte y sentir tantas cosas.

Me gustas... con tus miedos, con tus momentos más negros, esos en los que parece que te alejes, esos en los que prefiero dejarte aire pero sin irme por si me necesitas. Me encantas cuando sonríes, cuando se te escapa una sonrisa tímida y miras para otro lado, cuando estás enfadado con el mundo y consigo hacerte sonreír con tonterías. Me gustas cuando explotas, cuando me cuentas, cuando te liberas... cuando confías en mi. Me encanta como eres. Me encantas cuando hablas de lo que te gusta y de lo que te gustaría hacer y te brillan los ojos. Me gustas viendo lo libre que necesitas ser. Me encanta tu timidez. Me gustas cuando me coges de la mano, cuando la besas, cuando juegas con mis dedos, cuando me abrazas, cuando sonríes al mirarme, cuando me confiesas algo con ese miedo que siente un niño que cree haber hecho malo, cuando me sorprendes, cuando con una canción consigues que sea menos invierno, cuando me regalas la luna, cuando dices ¿vienes?, cuando apareces por la puerta, cuando llega uno de esos días en los que puedo verte dormir, cuando no te espero y me sorprendes, cuando me haces cosquillas, cuando...

Y si, yo también siento ese miedo del que habla la canción......  miedo de quererte, de perderte, de tenerte...