Llevo setenta y dos horas intentando describir muchas de las sensaciones que se me mueven por dentro desde hace unos días y soy incapaz de encontrar las palabras exactas, las palabras que las definan a la perfección. Sólo sé que me encantó volver a verte, volver a coger tu mano, volver a abrazarte, volver a reírnos juntos, volver a mirarte a los ojos y volver a ver lo que esconden, volver a quedarnos serios y callados y responder "ya lo sabes", volver a ver esa mirada, volver a ver que todo es igual a pesar de lo diferentes que son las cosas, volver a reencontrarme con aquellas mariposas, y llegar una vez más a la conclusión de que estamos locos.
Por ese abrazo a las cinco de la mañana, por tus ojos mojados, una vez más, al despedirnos... ojalá el reloj se hubiera parado hace tres noches. Lástima que tocó volver a la realidad. ¿Verdad?
Y ya lo sé, otra vez ha sucedido,
volaron los manteles
y el domingo se hizo especial.

