miércoles, 17 de marzo de 2010

ACCESO 57

Llevo setenta y dos horas intentando describir muchas de las sensaciones que se me mueven por dentro desde hace unos días y soy incapaz de encontrar las palabras exactas, las palabras que las definan a la perfección.

Sólo sé que me encantó volver a verte, volver a coger tu mano, volver a abrazarte, volver a reírnos juntos, volver a mirarte a los ojos y volver a ver lo que esconden, volver a quedarnos serios y callados y responder "ya lo sabes", volver a ver esa mirada, volver a ver que todo es igual a pesar de lo diferentes que son las cosas, volver a reencontrarme con aquellas mariposas, y llegar una vez más a la conclusión de que estamos locos.


Por ese abrazo a las cinco de la mañana, por tus ojos mojados, una vez más, al despedirnos... ojalá el reloj se hubiera parado hace tres noches. Lástima que tocó volver a la realidad. ¿Verdad?


Y ya lo sé, otra vez ha sucedido,
volaron los manteles
y el domingo se hizo especial.

viernes, 12 de marzo de 2010

RUTINA...

A veces tan necesaria como asfixiante. Y aunque parezca que la tenga, no es del todo así. Necesito volver a retomarla del todo y dejar de sentirme perdida y desubicada en esta última etapa.

Esta sensación de ansiedad que me acompaña últimamente está asfixiándome más de lo que lo podría hacer la rutina y me está llevando a actuar como no quiero hacerlo, agobiándome, asustándome, dejando de lado las cosas, no sabiendo por donde empezar, quitándome el sueño por la noche y durmiéndome durante el día ... y no quiero! Necesito ser más fuerte que todo eso sin importarme muchas de las cosas que ahora mismo me ahogan, me enfadan o me superan, ya me preocuparé por ellas cuando llegue el momento o siemplemente seguiré adelante dejándolas atrás.

Si algo o alguien me altera sin necesidad, respiraré hondo y seguiré adelante sin hacerle caso. Si me apetece comer y comer para calmar la ansiedad, respiraré hondo y no lo haré. Si mi cama me tienta demasiado cada mañana a las seis, respiraré hondo y le daré la espalda.

Buscaré de nuevo la rutina, esa que me rompió la Navidad, esa que me llevará de nuevo a la superficie para coger aire y volver a empezar.


¿Cómo es que no me atrevo a hacer nada sin dudar?
Vale de pensar

jueves, 4 de marzo de 2010

MOMENTOS QUE TRAEN MOMENTOS...

Por fin ha parado de llover. Es tarde, debería estar con los ojos cerrados y dejándome llevar por los sueños. Pero en cambio, estoy metida en la cama con un libro entre las manos, con los ojos bien abiertos y recorriendo la vida de Annie John. Y a pesar de estar metida en el libro no puedo evitar evadirme unos segundos y pensar que seguramente hace unas pocas horas tú estabas igual que yo, metido en la cama y con un libro entre las manos, como cada una de tus noches.

Hace tiempo que no hablamos, que no hablamos como más nos gustaba hacerlo, antes de dormir o después de comer o quizás alguna tarde... y ni siquiera sé si podremos volver a hacerlo algún día. Pero en mí guardo todos esos momentos, todas esas conversaciones, todas las risas, todas las lágrimas...

Y ahora con un libro entre las manos y acordándome de ti recuerdo esa cafetería en la que nos gustaba pensar que pasábamos las horas juntos, tú leyendo mi libro y yo leyendo el tuyo. Ese pequeño rincón en el que sólo importaba ese momento, algo que sólo la realidad podía romper.



¿Lo recuerdas?



me sobran seis tequilas,
no ver para querer,
malditas sean las pilas
que me hacen trasnochar
echándonos de menos
echándome de más,
almíbar y centeno.