Debo reconocer que desde hace unos días, desde el domingo para ser más exactos, me siento liberada. Y es que cuando uno consigue dar el paso de tomar una decisión importante con respecto a algo que le ha hecho sentir más mal que bien durante tantos años, es inevitable tener esa sensación de libertad.
Una libertad que, siendo sincera, también da un poco de vértigo. Ahora me toca volver a situarme, volver a reorganizarme, y al mismo tiempo a ser consciente que los años han pasado, que yo ya no tengo la edad que tenía entonces ni mi vida es la misma que hace cuatro años y medio.Sé que ahora vendrán unos días más bien feos, en los que tendré que escuchar cosas que ni serán justas, ni serán ciertas, o quizás simplemente estoy presuponiendo mucho y finalmente no pasa nada.
Pero sea lo que sea, pase lo que pase, la decisión ya está tomada.