El sábado abrió los ojos a las 8 de la mañana, un rato después, le siguió un pequeño paseo hasta casa y la preparación de las clases de esta semana. A media mañana me enfundé las gafas de sol y me fui paseando hasta el centro, allí me esperaba un libro que llevaba meses esperando y que ya casi he devorado, un regalo para mi padre y una tarta para la cena. Y de nuevo para casa, me gusta disfrutar de la soledad que me ofrece casi todos los sábados.
Y mientras en Valencia disfrutaban de la última mascletà de las Fallas de este año (un año más sin mi allí!!) yo estuve ejerciendo de pastelera haciendo la tarta y preparándome algo de comer (¿os he dicho alguna vez que me encanta cocinar?) tal y como a mí me gusta, con tranquilidad y con música de fondo.
La noticia de que ya había sido "tía" (lo pongo entre comillas porqué no sé que parentesco te une a los hijos de primos hermanos y como no puedo tener sobrinos propios, he decidido adoptar como tales a los hijos de amigos y primos) llegó cuando estaba apunto de ponerme a leer mi Sant Jordi adelantado. Dentro de unos días, cuando Marcel ya esté en casa iré a verle la carita. La tarde me trajo lectura y tranquilidad y la noche cena con mis padres regalo, tarta y muchas novedades sobre cuatro gatitos que encontramos hace una semana bajo la lluvia y el frío.¡¡Y mi cama!!!
El domingo decidió despertarse un poquito más tarde que el sábado, pasadas las nueve. De nuevo sol y calorcito. Un día ideal! Así que después de poner en orden cuatro cosas me puse a leer al sol, con lo cual puedo dar ya por inaugurada mi temporada "gamba" 2011. Y para rematar, este domingo también me ha traído a Audrey Hepburn y Desayuno con diamantes a la hora de la siesta, ¡por fin la he visto!
Quizás no esté en un buen momento, quizás últimamente no me apetezca ver a demasiada gente, quizás me apetezca hablar más bien poco, quizás siga sin saber qué quiero hacer con mi vida.... pero lo que sé seguro es que este fin de semana de luna llena me ha traído sonrisas y el disfrutar de pequeñas cosas.
Y ahora, a dejar que el domingo se apague bajo la ducha.
Cada uno por su lado, se acabó lo que se daba.
Mejor sentirse olvidado que vivir entre coartadas.
No le vuelvas a mentir, al reflejo de tu espejo,
que no te deja vivir, anda juégate el pellejo.
Y maldigo la razón que me trata con agravio,
guardaré en mi corazón tus secretos de sumario.....
Mejor sentirse olvidado que vivir entre coartadas.
No le vuelvas a mentir, al reflejo de tu espejo,
que no te deja vivir, anda juégate el pellejo.
Y maldigo la razón que me trata con agravio,
guardaré en mi corazón tus secretos de sumario.....

