lunes, 10 de octubre de 2022

...

Hay un monstruo en mi cabeza que no da tregua. Hay un monstruo en mi cabeza que me ata la boca del estómago, me acelera la respiración y el corazón cuando menos me lo espero. Que me hace llorar, que no me deja dormir y me desespera.

Hay un monstruo en mi cabeza que no deja de dar vueltas y ponerlo todo patas arriba.

Qué difícil lidiar con él, intentar no hacerle caso, intentar no escucharle. Y disimulas, no quieres que nadie lo note, no quieres que nadie se preocupe y sacas tu mejor versión, tu mejor sonrisa, aunque cada vez cuesta más. 

A lo mejor si lo ignoro, desaparece. Hay momentos y personas que hacen que lo consiga.

Pero en tu cueva, ya más cárcel que refugio, se hace más grande, más ruidoso y te das cuenta que ya se está empezando a colar hasta en los momentos en los que eres feliz.

Te pasas el día en modo alerta. Agotador. No quieres estar sola, pero no te sirve cualquiera. Quieres hacer planes pero sólo hay uno con el que tu cabeza no inventa excusas. Le quitas importancia a lo que te sucede porque "hay quien sí tiene razones para estar así", "estás haciendo un mundo de esto". El teléfono ha dejado de sonar. El silencio de los fines de semana hace muchísimo ruido. No sabes por dónde empezar. No te fías de quien hoy sí pero mañana no, porque los días que "no" han hecho mucho daño y en cualquier momento te puede llegar la hostia de nuevo. Analizas cualquier gesto, cualquier palabra, cualquier silencio. Te preocupas. Creas escenarios irreales. Le das vueltas a los mismos temas una y otra vez y tú misma te repites que debes parar, que no es sano. No hay filtros con quien te ha hecho daño, y mucho menos con quien le ha hecho daño a quien quieres y te importa. Lo siento, pero no. Perdonar se vuelve complicado. Olvidar, mucho más. Te alejas, te apartas. Te vuelves muy crítica. Estás muy susceptible. No crees merecer los halagos. Quieres trabajar pero sientes que no vas a estar a la altura de nada, que no vas a saber hacerlo. ¿Y si vuelven a hacerme sentir igual? ¿Y si no valgo?. A los días le sobran horas, demasiadas. Y concentrarse... eso ya es otra historia. Contestar a la pregunta "¿qué te cuentas?, ¿cómo estás? y aparentar normalidad, todo un reto. Al final aprendes quién quiere escuchar la verdad  y quien se quedará si el "bien, todo bien" no suena convincente. Aunque sabes que a lo que tienes miedo es a escucharte en voz alta. 

Respiras hondo quinientas mil veces al día apretando la mano contra el pecho, te repites que no puedes dejar que te gane, que tú puedes con esto, que sólo está en tu cabeza, que no debes escucharle. Que tú no eres así. Venga va, me levanto y me activo. Debería intentar dormir más en la cama y menos en el sofá. Debería mirar las lámparas, un sofá, una cama... Uff es que no me apetece tomar esas decisiones además ahora no me lo puedo permitir. Va, salgo a caminar un rato, necesito moverme... pero es que tengo que hacer esto y lo otro... pero tengo todo el día... pero no me va a dar tiempo. 

Y al final, lo único que quieres es dormir, que te echen una manta por encima y que el ruido pare.

Te dicen que lo que sucede es que estás "burnt out" y que es normal sentirse así. Que debes empezar a dar un paso y luego otro pero tú sólo sientes que te han roto. Que han pisoteado aquello en lo que te habías convertido y en lo que tanto te había costado confiar y construir. Y quieres buscar respuestas pero no las hay. Sabes que aquella persona que eras está ahí, que todo eso no ha desaparecido pero todo lo ves borroso y no sabes como volverte a enfocar.

Y sólo te apetece estar con quien te da paz, con quien consigues Ser, con quien te hace cosquillas en el corazón y te sonríen los ojos. Cuando te abraza sientes que deshace tu armadura y no quieres que se acabe. Y sientes que se cuela en lo más profundo de ti, te escucha y sin que se lo pidas, te abraza más fuerte. Y te quedarías ahí a vivir para siempre, entre sus brazos, tu refugio, tu casa de verdad... donde el monstruo no existe, donde el tiempo se detiene.

Pero eres consciente que no vale con hacerlo callar un rato... que hacerlo callar para siempre sólo depende de ti y no puedes delegar esa responsabilidad en otra persona.

Pero es que... no sé por dónde empezar.

No hay comentarios :