Son las seis y veinte de
la mañana y ya me conoces, cuando no puedo dormir dar vueltas en la cama me
desespera y necesito hacer algo, así que hoy he cogido mi libreta nueva de
Barcelona, sí, de esas que no uso por si la letra me sale mal, y como es tan
“yo” he decido estrenarla escribiendo algo que también es muy “yo”…
Aunque lo escribo tres
días antes, feliz cumpleaños. Veintiséis primaveras ya y parece que fue ayer
cuando en un rincón perdido del mundo me contabas que tenías veintiuno, yo andaba
ya rozando los treinta. Uy, esto me ha quedado un poco abuela, ¿no?
Hace un rato, cuando me
he sentado a escribir tan decidida, me he dado cuenta que no iba a ser nada
fácil y es que hay cosas que son dificilísimas de poner en un papel cuando son
tan “uno mismo”. Y es que si pienso en ti, si pienso en nosotros, si pienso en
estos casi cinco años, sobre todo me vienen momentos, me vienen palabras
cargadas de mil cosas, cosas a las que este bolígrafo es incapaz de ponerle
tinta y darle forma, pero sé que sólo bastará con que las leas para que me
entiendas…
Porque sé que si digo
Isla Spain y Txumari puede que incluso hasta se te dibuje una sonrisa, o Antro,
o jacuzzi. Y si digo valeriana e insomnio puede que recuerdes algún que otro
rapapolvo. Pero sé que también un vuelo a Haití traerá algo bueno, o el primer
Danbo de papel, mil fotos y alguna exposición, también las escapadas en bici,
un mensaje desde un tren camino de Valencia, un mensaje a la vuelta, la llamada
de un mosso el día de Navidad, una llamada un dos de abril de las de “me
apetecía hablar contigo”. Mi tete, tu tata. Esos “qué pasa” después de “me das
un abrazo…” también traerán algo que sentir. Unos candados. No olvido los “me
enfadaré si vuelves a hacerlo” porque sé que iban de verdad.
Un 7 de abril. Elche
y un elefante ¿piensas en lo mismo que yo? Un primer whatsapp y la espera de un
mensaje en la habitación de un hotel.
Zaragoza y un “buenos
días” muy madrugador, un viaje en coche bajo la lluvia, un pueblo al que no
volver, desesperación entre risas, una foto, una calle desierta, una cena, unas
copas sin mi, una ducha peculiar, una nota en el espejo, una taza despistada,
un espectáculo que grabar… un sofá.
La ruta de un vuelo.
Danbo recién llegado. Alelujah y Kathryn
Williams. ¿A dónde vamos hoy? Desayunos en la distancia. Un helado de yogur. Chocolate.
Una taza de café. Un examen de inglés… Un “te echo de menos”, unas palabras en
el blog, una respuesta. Aire. Una falda, un refugio. Un t’estimo. Una noche de verano y unas cuantas noches más…
Y así podrían ser muchas
páginas más, y cuantas más cosas escribo otras tantas llegan buscando su hueco
en el papel… y ¿sabes? ojalá el tiempo me regale muchas páginas más…
“No hay
nada que no nos pille de paso siempre y cuando queramos ir. Sólo hay que saber
cómo doblar el mapa”
PD. La
próxima vez habrá un día, una hora y un tren. ¿Tomamos un café?
T’estimo.
(escrito el 17 de Enero de 2014)

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