jueves, 9 de marzo de 2023

TE QUIERO

Cómo la lías Alfredo!

Ya no sé las veces que he empezado a escribir y he acabado borrando lo escrito. Y es que es imposible encontrar las palabras adecuadas para despedir al que es el hombre de mi vida. Perdón por el desorden pero hoy cuesta mucho ordenar las palabras.

Lo único que me sale sin dudar es lo orgullosa que me siento de ser tu hija, de todo lo que me has enseñado desde que nací y de todos los valores que me habéis inculcado desde el primer día. La mama dice que soy igualita a ti y no le vamos a quitar la razón.

Estos días tengo la cabeza llena de recuerdos… ese colacao calentito que me dabas cuando te pedía leche desde la cama justo cuando te ibas a trabajar. Ese sugus escondido y que descubríamos cuando nos dabas la mano al salir del cole. El día que llegaste con el escritorio que me habías hecho, la de horas que pasé allí dibujando. La de domingos que abrimos el parque de los patos con Quimet, Anna y Ferran.

La de historias que nos has contado de cuando eras pequeño en el pueblo y en el cortijo, las trastadas cuando eras monaguillo y la de veces que se llenaba el cine sin que hubieses vendido apenas entradas. ¿Qué habrá sido del niño al que le pegaste el chicle en el pelo? Sí, sí, ríete… que no tenías una idea buena! Las noches de pesca en las rocas y en la playa. Las vacaciones en León. Las siestas debajo del pino de Cambrils. Los huevos que nos comíamos crudos. Es que son tantos! Sé que pronto volveremos a sonreír al recordarlos.

Echaré de menos nuestros cafés en la Rambla, recorrernos el Ikea mientras aprietas algún que otro tornillo. Te prometo que pronto tendré lámparas e iré acabando las cosas que quedan por hacer en mi casa! Lo que no sé es qué voy a hacer con tanto cáncamo!

No te preocupes por nada, vale? La mama y yo estaremos bien, pero no te voy a engañar, no va a ser nada fácil vivir sin ti. Es que ya te vale! Saber que ya no voy a poder llamarte, no verte los domingos en el sofá pidiéndome palomitas mientras vemos a Nico recorriendo África en moto. Voy a echar de menos contarte por donde hemos salido de ruta y todas las cosas que he visto desde la moto. ¿Sabes? Me hace tan feliz y me da tanta paz. Te las seguiré contando, tenlo por seguro.

Sabes que a mi lado tengo a los mejores amigos que podía tener y que no me van a dejar sola y sé que ellos también te van a echar de menos. No hace falta que me lo digan, lo he visto en sus ojos. No te haces una idea de lo que me alegra que te hayan podido conocer. Estoy tan orgullosa de ti. Y de ellos, de ellos también. Qué suertuda soy.

Por cierto, al peque que está en camino le explicaremos quien era su tío, de una u otra forma os conoceréis. Que lo sepas.

Ah! Otra cosa… lo tenías todo pensado, ¿verdad? Si es así, gracias. De corazón. Tú ya me entiendes.

En fin papa, que te quiero y que nunca en la vida nos vamos a olvidar de ti. Eso es imposible.

Da muchos besos y abrazos por ahí arriba y que disfrutéis mucho esa cerveza. Os la merecéis.

Y nada, lo dicho… que habrá que irse a dormir que esta gente querrá irse.

Te quiero

Mónica

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