Hace ya dos meses de la última vez que abrí esta puerta, me senté en el sofá y me puse a escribir. Claro que ese día no subí las persianas, ni siquiera di la luz. Supongo que de ahí que lo que dejé salir sólo fuesen colores grises. Hoy, después de llegar, abrir la puerta y echar un vistazo, me he animado a subir las persianas, abrir las ventanas de par en par y dejar que entre el aire. Incluso he puesto música. Y aquí estoy, en el sofá de mi pequeño rincón, un sofá, que no sé por qué pero me gusta imaginar que es blanco, y de fondo sonando Blaumut, unas letras de esas que "fan estiu" (hacen verano) y que no sé por qué, pero me devuelven a Cadaqués... y me gusta esa sensación.Volviendo a leer lo que escribí aquel día me doy cuenta de que pequé de impaciente (uno de mis tantos defectos) y aunque puede que alguna de esas sensaciones siga presente sé que es diferente, que ahora me siento más tranquila. Aunque reconozco que esa impaciencia me ha ayudado a soltar lastre, de mejor o peor manera, pero lo he hecho. Sé que el gran paso está por dar pero haber podido soltar me ha ayudado a que el día que diga "hasta aquí" todo sea menos drástico y violento. En cuanto al trabajo, al final conseguí algo de aire en julio y en octubre empezaré una nueva etapa en el mismo lugar, esta vez subo un peldaño. Sé que es más responsabilidad, pero me apetece involucrarme, tengo muchas ideas y ya que me dan la confianza y la oportunidad de poder contribuir para que este proyecto siga adelante, no pienso desaprovecharla. Quiero sacar lo mejor de mi, lo mucho que aún me queda por dar, quiero avanzar y sé que este es un buen paso adelante.
Hace dos semanas que cumplí los 33 y desde entonces todo se ha vuelto de un color verano que me encanta, azul cielo, color arena, azul mar... Y es que no sé por qué siempre desconfío del verano cuando viene demostrándome desde hace tiempo que es lo mejor del año. Esta vez me ha quitado mi paraíso pero me lo está compensando... días con amigos, playa, sol, luz, montaña, paciencia premiada en forma de cariño y hasta me ha traído mi primera vez en una tabla de surf de verdad. También ha venido acompañado de algo inesperado y que me apetece disfrutar pero para lo que tengo que respirar y saber guardar calma y sobre todo, no pensar más de la cuenta... Simplemente disfrutarlo, eso es lo único que tengo que hacer.Y por si fuese poco, mi verano se ha puesto de acuerdo con el de una de mis mejores amigas y ha decidido llevarnos a Italia, nos concede doce días para recorrerla de norte a sur, desde el Adriático al Tirreno, y poder conocer así muchas de sus caras. Y también para volver a Roma, la "cittá eterna", diecisiete años después.
Me va a venir bien, todo lo que está pasando me va a venir bien para cargar las pilas, para coger con ganas la vuelta.
Y ahora, si me lo permitís, voy a bajar un poco la persiana, lo justo para que no entre tanto calor pero lo suficiente para que entre la luz y así, seguir con "Brújulas que buscan sonrisas perdidas", ahora que hay calma me apetece Albert Espinosa, que al igual que Blaumut, me da también sensación "d'estiu".
... Sail
5 comentarios :
Versión extendida de "lo inesperado". Corto y cambio
CC a la abajo firmante, por favor ;)
PD: ay cáncer mía, cuanto nos parecemos en algunas cosas (aunque sea en distintos momentos de nuestras vidas)
la abajo firmante de hecho era arriba firmante ¬¬
Los veranos aunque calurosos siempre tienen eso inexplicable que lo hace tan apetecible... Las fiestas... :)
¿Qué tal fue el viaje? Italia es un sitio perfecto para cargar pilas con la cantidad de maravillas que tiene ;)
Besotes!!!
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